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Ideas que te llevan a romper la dieta


MÉXICO .- "Es mi cumpleaños, así que tengo derecho a una rebanada de pastel"; "tengo que acabarme esta caja de chocolates porque me la regalaron" o "estoy de vacaciones, la dieta no vale".

Estos son pensamientos que todas las personas generan de forma inconsciente, que los dominan y sabotean en su meta de bajar de peso, y lo peor es que la mayoría son socialmente aceptados.

Para superar estos obstáculos, la coach nutricional Elsa Sada comenta que es necesario identificar estas creencias, y trabajar en ellas, para así obtener el resultado que se anhela.

"Hay que saber cuál es nuestro diálogo interior, pero ¿qué es esto? Es una vocecita que tenemos dentro con la que estamos en comunicación durante todo el día y que juega un papel muy importante en los resultados", explica.

"Invertimos unas 14 horas diariamente conversando con nosotros mismos, y la mayor parte de estas afirmaciones son negativas, y si las repetimos constantemente pueden dirigir nuestras vidas".

Si no se tiene conciencia de que este monólogo existe, no se podrán establecer nuevos hábitos, agrega la experta, quien posee una maestría en nutrición y dietética por la Universidad de León en España.

"Este diálogo puede cambiar, pero es necesario ser consciente de uno mismo y hacer una alianza con la mente para asegurar que se va a materializar y así obtener éxito en el objetivo de adelgazar", remarca.

¿Con cuál monólogo te identificas?

1. Negativo

Para las personas con este pensamiento los puntos medios no existen, porque su pensamiento es siempre extremoso o blanco y negro.

Por ende, tienen una imperiosa necesidad de ser perfectas en todo, comenta la coach nutricional Elsa Sada.

"Son duros y negativos consigo mismos, les cuesta entender que la vida no es perfecta, se exigen una excelencia que es difícil de lograr, sueltan sus avances cuando no logran la perfección y por consecuencia, nunca están satisfechos", define Sada.

Ideas típicas: "No puedo seguir la dieta exactamente como me indican, comenzaré de nuevo", "mi esfuerzo no sirve de nada, no bajo de peso como quisiera" o "si no tengo un cuerpo perfecto, no soy nadie".

2. Positivo

Es el placer inmediato sobre el duradero. Los individuos con este monólogo buscan alimentos que los reconforten, y olvidan lo importante que es moderar el placer de comer.

"Este raciocinio hace referencia a la gratificación rápida y se relaciona con el hambre emocional. A ellos los dominan el impulso y la tentación"

Algunos ejemplos: "Tuve un día agotador, me merezco una nieve", "es mi cumpleaños, es mi obligación comer pastel", "terminé de estudiar, me premiaré con galletas o "sólo el azúcar y el pan me calman".

3. Permisivo

Es el pensamiento saboteador más frecuente. Inventan toda clase de pretextos para justificar, porque no dejan de comer o porque no van al gimnasio.

"Todo es un obstáculo para su objetivo de adelgazar y argumentan toda razón porque siempre se dan permisos. Todo es mañana, pero el mañana nunca llega", dice.

Sus pensamientos son: "El lunes comienzo la dieta", "me cuidé en la semana, comeré lo que quiera el fin de semana" o "en Año Nuevo empiezo la dieta"...

4. Mágico

Creen que es sólo cuestión de fuerza de voluntad y asumen que controlar el peso es fácil y que si no lo han logrado, es porque no se han decidido...el problema es que nunca se deciden.

"Creen que estos pensamientos mágicos les van a cambiar su vida, pero no. Y no es que unos tengan fuerza de voluntad y otros no, es que unos están listos para cambiar y otros no".

Ellos piensan: "Cuando me lo propongo, bajo todo lo que quiero", "si estuviera delgada, mi marido me desearía como cuando nos conocimos" o "cuando enflaque seré feliz".

5. De control

Las ideas relacionadas con este monólogo no son fáciles de superar o modificar debido a que está "legalizado" comer en abundancia y ser adicto a la comida.

"Las adicciones como el tabaquismo, el alcoholismo o la drogadicción están mal vistas, pero la comida no. A estas personas les encanta comer y justifican su adicción sin darse cuenta".

Ellos dicen: "Soy adicto a las harinas", "no puedo controlar comer sólo una galleta, me acabo el paquete" o "es imposible decirle que no al asado de mi amigo, lo prepara con mucho entusiasmo".