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En la cama y... fuera de ella


MÉXICO .- Imaginar con quién, cómo y en dónde le gustaría tener sexo es un indicador de salud sexual, refieren especialistas.

Las fantasías eróticas no son desviaciones mentales, pues ayudan a conocer lo que se desea, explica la psicóloga Graciela García, miembro de la Asociación Mexicana para la Salud Sexual.

"Experimentar fantasías sexuales es benéfico, no sólo para nuestra sexualidad, sino para la salud mental, porque son procesos mentales que permiten desarrollar la creatividad y consideraríamos que los humanos nos distinguimos por eso.

"Si en alguien no están presentes, hay que buscar qué está sucediendo, qué limita esta vivencia saludable de mi sexualidad", advierte.

Pensar en lo que deseamos, subraya, incrementa la excitación y el placer, pues las fantasías conectan directamente con los dos de los órganos sexuales más importantes: el cerebro y la piel, sostiene.

Al respecto, la sexóloga y psiquiatra Verónica Delgado detalla que la carencia de fantasías sexuales puede ser un síntoma de una disfunción sexual: la falta de deseo.

"Cuando en un encuentro sexual se presenta un problema, ya sea antes, durante o después, estamos hablando de que puede tratarse de una disfunción sexual.

"¿Cómo identificarlo? Bueno, desde el hecho de no tener fantasías o pensamientos sexuales, que eso es algo saludable, normal, natural en todos, hasta no poder llegar al clímax", apunta la experta.

En ese sentido, ambas especialistas recomiendan revisar, desde la terapia sexual, si hay alguna dificultad de tipo emocional que condicione una sexualidad placentera.

Además, consideran importante cumplir las fantasías sexuales siempre y cuando no pongan en riesgo a ninguna persona.

Antes de intentar una fantasía, señalan, deben hablarlo con sus parejas, que ambos estén en disposición de escuchar y entenderlas como una experiencia.

Aunque muchas fantasías son complejas, se puede hacer adecuaciones para llevarlas a cabo.

Experiencias de fantasías en lugares públicos más o menos atrevidos son muy comunes, sin embargo, menciona García, es difícil realizarlas porque podrían acarrear problemas legales.

"Se puede hacer eso en un lugar fuera de casa, como en un hotel o tener contacto sexual debajo de la mesa", propone.

Lo importante, señalan, es experimentar sexualmente con responsabilidad, prevenir enfermedades de transmisión y entender que "el placer sexual es aceptable, saludable y necesario".