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Es sorpréndete que unas moléculas procedentes de un árbol milenario tenga tanto referencias bíblicas, como referencias científicas para la salud.

Santo Tomás de Aquino encontró unas palabras escritas en hebreo en Génesis Capitulo dos, que llamaron su atención, lo cual estudio cuidadosamente. Se trataba de un árbol único, un regalo divino para la humanidad.

En la actualidad se cree que ciertas sustancias del árbol pudieran eliminar enfermedades cancerígenas. El árbol data desde los tiempos de Adán y Eva. Algunos creen que esta es la razón porque Adán y otros personajes del viejo testamento vivieron más de 900 años. En la actualidad el árbol se encuentra en diversas partes del mundo.

Datos científicos  de la era moderna comprueban que unas sustancias del ‘Árbol de la Vida’, conocidas como Acetogeninas, detienen el desarrollo de tumores y de células cancerígenas del organismo, al ser absorbidas a través del sistema digestivo hacia la sangre. Al ponerse en contacto con las células cancerígenas pueden interrumpir el transporte de energía de la mitocondria celular.

Al privar de energía a las células de cáncer estas mueren rápido.

Es sabido que las células cancerígenas requieren grandes cantidades de energía constantemente. Al ser desprovistas de energía, por la acción de las acetogeninas el cáncer se hace reversible.

Los tumores tienden a encogerse y posteriormente desaparecen.

Quizás este sea el árbol del que Adán y Eva tenían que comer para vivir por siempre. Los científicos aún se preguntan cómo es que la acetogeninas puede robar la energía solamente a las células cancerígenas, y no a las células sanas.

El primer científico que logró extraer las acetogeninas fue el Dr. Jerry Mc Laughlin, Universidad de Purdue. Desde entonces, se han llevado a cabo más de 300 estudios científicos. Los resultados han  sido revisados por científicos independientes, y han sido publicados en revistas como:

Las Jornadas de Química Medicinal,  Life Sciences, Cancer Letters, etc. Todas llevan a la conclusión de que las acetogeninas pueden detener el desarrollo de las células de cáncer, tumores y acabar con ellos.

Algunos ejemplos con  increíbles resultados se han hecho en casos de cáncer pulmonar, melanoma, de próstata y cáncer óseo.

Un estudio demostró que las acetogeninas no tienen efectos secundarios, y son 200 veces más potentes que la Adriamicina (quimioterapia líder).  Existen muchos casos en que utilizan ambas terapias la quimioterapia y acetogeninas conjuntamente.

Santo Tomás de Aquino escribió hace más de 700 años, que los compuestos del árbol eran tan potentes que podría hacer reversibles muchas enfermedades. El código genético del árbol se dispersó por el mundo, al igual que todas las especies vivientes. Su código genético aun contiene genes para preservar a la especie humana. Su potencial para hacer reversible el cáncer es innegable.

Con hallazgos como estos, provenientes de distinguidos científicos, y los miles de casos rescatados de las fauces de la muerte, me inclino firmemente a pensar, que el comer de ese árbol para vivir por siempre, no es solo una metáfora.

El Dr. Oscar de la Riva puede ser localizado en el 915-694-7613 y en el correo dlro3@yahoo.com

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