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José Antonio Ramírez Serrano dice que se siente como una persona nueva.

“Me siento bien, como un nuevo yo”, dijo el menor juarense de 12 años de edad.

Hace poco más de un año, José fue sometido a una riesgosa cirugía para removerle un tumor masivo de su hombro izquierdo. El tumor era un linfangioma, una malformación congénita que usualmente afecta el área del cuello y la cabeza.

Ahora, no solamente el tumor se ha ido, sino que José ha ganado peso y estatura.

José fue tratado en el Hospital Infantil de la Universidad de Nuevo México, (UNMCH) donde un equipo de médicos voluntarios le removieron una tercera parte del tumor en noviembre del 2014. La masa extirpada medía un pie de largo y cuatro pulgadas de ancho.

A pesar del tratamiento médico gratuito, ha sido una dificultad para la familia de José el cubrir los costos de viajar al hospital ya que el año pasado regresaron a vivir en Ciudad Juárez. La familia vivió en Nuevo México por algún tiempo antes de que José fuera sometido a la cirugía.

José requiere trasladarse al hospital al menos cada tres meses para continuar su tratamiento y evitar que el tumor se vuelva a formar.

El padre de José, José Ramírez, ya no cuenta con el autobús que manejaba para mantener a la familia. El padre de familia ahora trabaja arreglando y vendiendo lavadoras usadas y los fines de semana labora como mesero en una pizzería.

“Ha sido muy difícil”, dijo Cindy Serrano la madre de José, quien vende ropa usada para ayudarse económicamente.

Hace algunas semanas, el Consulado General de México en El Paso ayudó a la familia a cubrir los gastos del traslado a Nuevo México para asegurar que José reciba el tratamiento este mes.

Eso ayudó, sin embargo el futuro aún es incierto.

La familia completa del menor, sus padres y cuatro hermanos, se mudaron a Río Rancho, 15 millas al norte de Albuquerque en diciembre del 2014.

La mudanza se dio gracias a la Primera Iglesia Bautista de Río Rancho, la cual proporcionó a través de donaciones de sus feligreses los primeros 3 meses de alquiler una vivienda.

Además, ayudaron a costear el tratamiento de José en el UNMCH y el trámite ante autoridades migratorias para las visas de la familia.

Serrano comentó que vivir en Río Rancho fue más difícil que vivir en Juárez. La mujer comentó que la paga que recibía su esposo por el trabajos de albañilería no eran suficientes ni para pagar por la gasolina de la camioneta 2006 Pontiac Mountaineer que les había donado la iglesia.

El pastor de la Primera Iglesia Bautista, Krestean Alcocer, quien en algún momento tuvo la custodia de José meses antes de la cirugía, dijo que las donaciones para la familia disminuyeron a partir de abril del 2015.

“Para ese momento, ya habíamos completado nuestro propósito principal, el cual era el tratamiento para José y su cirugía”, comentó.

“Estamos felices y satisfechos de haber ayudado a José. Le damos gracias a Dios, a la gente que hizo donaciones y el hospital que ayudó a José”.

A mediados de mayo, la familia de José regresó a su casa de cemento de una recámara en la colonia Rancho de Anapra en Juárez.

José usa una ‘sleeping bag’ para dormir en el suelo, mientras que sus dos hermanos y dos hermanas comparten una cama tamaño matrimonial. Mientras que sus padres duermen en dos colchones individuales en la misma habitación.

José cursa el sexto grado en la escuela primaria Bellavista y dijo no extrañar las comodidades de vivir en los Estados Unidos.

“Está bien”, comentó. “Al menos estoy en casa con mi familia nuevamente”.

Lorena Figueroa puede ser localizada en el 546-6129; lfigueroa@elpasotimes.com; Sígala en Twitter @LFigueroaEPT

 

Para Ayudar a José

José Antonio Ramírez Serrano, niño juarense de 12 años de edad, requiere tratamiento médico en Nuevo México para atender una malformación congénita. Para ayudar a la familia con los costos del traslado y sustento favor de llamar al (011-52-1-656) 122-5075.  

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