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América es el rey de Concacaf…otra vez


MÉXICO .- Apenas Osvaldo Martínez anotó el gol que les daba el triunfo, el americanismo estalló en las tribunas, el grito de "oé, oé, oé, oé" estremeció a los participantes.

"Campeón, campeón" se escuchó en las gradas, en cuanto el árbitro silbó, no pasó ni un segundo para que comenzarán los abrazos y las lágrimas fluyeran en los ojos de José Daniel Guerrero y Rubens Sambueza.

Michael Arroyo se puso de inmediato la playera de campeón y recibió felicitaciones al por mayor.

Nacho Ambriz dio gracias a Dios mientras palmeaba a sus jugadores, por momentos perdió el aplomo y tuvo que llevarse las manos a los ojos para limpiarse las lágrimas, la directiva y los integrantes del cuerpo técnico se sumaron al festejo.

Mientras los jugadores del América brincaban y se agrupaban a un lado de la portería para esperar sus medallas, los elementos de Tigres estaban a un lado, sin hablarse, sin poder dar crédito a la derrota.

Cuando los felinos pasaron a recibir sus preseas, el abucheo fue inmenso. Abandonaron de inmediato la cancha, cabizbajos, sin ver a los azulcremas que se enfilaban a abrazar la gloria.

Sambueza recibió el balón de oro, que lo acreditó como el mejor jugador del torneo y el aplauso del americanismo y de sus compañeros lo estremeció.

"Oé, oé, oé, Sambu, Sambu", se le rindió la afición.

Hugo González fue elegido el mejor arquero de la Liga de Campeones de la Concacaf y le otorgaron el guante de oro; también fue uno de los más entusiastas al dar la vuelta olímpica, levantando y besando el trofeo.

Ambriz tuvo que sacar fuerza para llegar a la zona de vestidores, las piernas se le doblaban de la emoción, su primer título con América, que llegó en el momento justo, cuando van en busca de una nueva hazaña en la Liga.

Espera Nacho Ambriz respeto

La intención de Ignacio Ambriz nunca fue callar bocas, su interés fue trabajar y hoy espera un mayor respeto.

"Yo no le vine a ganar a nadie, me dedico a trabajar, al futbol, es una profesión que respeto mucho, Dios me dio el don para ser entrenador y lo único que hecho y lo remarco mucho, vine a trabajar y con mucha humildad, no vine a callar bocas, no vine a nada, simplemente a convencer a grandes jugadores que tengo a cargo mío", sostuvo Ambriz.

"Esto es producto de un trabajo de todo el cuerpo técnico, de todos los que trabajamos en la institución, es una recompensa".

Sin embargo aclaró que él siempre ha tenido que luchar con quienes creen saber cómo se debe hacer su trabajo.

"Por ganar un título no soy el mejor ni antes era el peor, simplemente respeto mucho a esta profesión que me ha dado todos. Es un gran aplauso a nuestros jugadores y a nuestra afición", indicó.

"En esta profesión somos los más criticados en todo el mundo. Yo no me atrevo a decirle a un doctor, a un abogado cómo tiene que hacer sus cosas y pareciera que todos en los partidos saben más que yo. Entonces hay que estar tranquilos".