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CIUDAD DE MEXICO (AP) — México despertó conmocionado ante la noticia de que el presidente Enrique Peña Nieto se reunirá con Donald Trump, el candidato presidencial republicano que calificó a los mexicanos de violadores y criminales y ha prometido construir un muro entre ambos países.

Nadie podía creerlo, desde el vendedor de periódicos al sesudo analista, y las críticas no se hicieron esperar.

María García, una activista a favor de los derechos de los migrantes, madrugó el miércoles para ir a comprar tela para hacer una pancarta y llevarla a una de las varias protestas que se están convocando en contra de la visita. La mujer, que vivió un tiempo en Chicago, tenía muy claro lo que iba a escribir en ella: "Trump, no eres bienvenido".

Ese es el mensaje que se repetía en Ciudad de México y en las redes sociales el miércoles por la mañana mientras se alistaban los actos de rechazo al republicano.

La ex primera dama Margarita Zavala, que aspira a ser candidata a la presidencia por la derecha mexicana, fue una de las primeras en expresar sus críticas vía Twitter: "@realDonaldTrump aunque lo hayan invitado, sepa que no es bienvenido. Los mexicanos tenemos dignidad y repudiamos su discurso de odio".

El destacado historiador Enrique Krauze también dijo en un mensaje en esa red que Trump debería disculparse "por llamarnos 'violadores y asesinos', asegure que no construirá el muro ni deportará 11 millones de mexicanos".

En marzo, cuando se le preguntó sobre Trump, Peña Nieto se quejó de las expresiones estridentes que buscan soluciones excesivamente simples y sostuvo que ese tipo de lenguaje ha causado penurias en la historia de la humanidad. Agregó que esa era la forma en la que hablaban Benito Mussolini y Adolfo Hitler.

Algunos mexicanos conjeturan que Peña Nieto no tuvo otra opción que recibir al candidato luego de emitir una invitación hecha más por protocolo que por convicción. Su aceptación, coincidieron algunos diarios y analistas, tomó al mandatario por sorpresa.

Peña Nieto "quería invitar a Hillary (Clinton), pero eso suponía invitar a los dos y no se le ocurrió que Trumpaceptaría primero", explicó el analista Alejandro Hope.

Históricamente México se ha mantenido neutral en las elecciones de otro país y por eso invitó tanto a Trumpcomo a Clinton, aunque los mexicanos se inclinan por la demócrata.

Peña Nieto reconoció que había invitado a ambos candidatos y que lo hizo porque cree en el diálogo para promover los intereses de México en el mundo. Pero sus argumentos no han logrado convencer a sus compatriotas.

Para el columnista Jorge Zepeda la cita fue "un error monumental" que el republicano utilizará para reposicionarse entre los latinos. Otros analistas consideraron que el mandatario mexicano ha sido mal aconsejado.

Desde hace tiempo los mexicanos han hecho -y destrozado- piñatas con la figura de Trump. Incluso crearon un videojuego en que los jugadores pueden lanzar cactus, balones de fútbol y botellas de tequila hacia una figura que representa al republicano.

Pero también están mayoritariamente descontentos con Peña Nieto que, según un reciente sondeo, cuenta con una aprobación de 23%, el nivel más bajo de todo su mandato y el menor registrado desde que el diario Reforma hace este tipo de encuestas.

"Nótese el extraordinario talento para unir al país que gobiernas, en tu contra", le dijo el presidente de la organización no gubernamental Transparencia Mexicana, Eduardo Bohórquez, a través de Twitter.

Mientras, en las calles, la ciudadanía coincidía con los analistas en sus percepciones.

José Luis Villagrán, un auditor de 37 años, dijo que ambos van a intentar sacar rédito político del encuentro. "Son estrategias de campaña. Trump bajó mucho su nivel de popularidad y creo que viene a ganar el voto latino. Y si suaviza su mensaje Peña lo va a utilizar para decir que lo consiguió él".

"No sé por qué tiene que venir si no nos quiere", se quejó Belén Vásquez, un ama de casa de 46 años.

"Se me hace muy hipócrita y no servirá de nada. Peña Nieto debería hablar con él si llega a presidente, pero no ahora", coincidió Laura Iniesta, de 24 años.

Graciela Valedón, de 62 años y con familia en Estados Unidos, se mostró menos crítica. "Que lo reciba para que no diga que México no le recibió o le faltó el respeto".

Esta vendedora de periódicos en un cruce de grandes avenidas de la capital aprovechó cuando el semáforo estaba en verde para leer atenta la noticia antes de ofrecer los diarios a los conductores. "Me gustaría que le dijera que no nos cerrara las puertas a todos los mexicanos que van a Estados Unidos ni que nos pusiera una muralla. Que seamos bienvenidos para que ellos también sean bienvenidos a México".

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